El DOcuarto donde habita mi DO/SIruiseñora
se DO/SIb nutre con el ruido de LA4 LA7mi demora,
los remcantos de la calle se esfamtán pleSIb7gando
y el mimmórbido reLA7loj mira remblasfeSOL7/9mando.
Después la lluvia encumbra sus volantines
y moja alguna estrella que agoniza entre violines
y agolpa sus rebenques desmelenados
al anca de mi potro que no ha piafado.
De FAnoche todo es claro si en su cortina
onsolmdula una cadera que DO7se adivina
saFAcude su pañuelo la sid7manterrasa
y enremciende las seSOL7ñales por DO (lam7) solm7 DO7donde pasa
mi aFAtávico desfa#d7velo busFAcando MI7casa.
La cama adonde espera mi buena moza
es tibia como un vientre y es luminosa,
viniendo de la lluvia y forzando puertas
aprecio de su gana ya esté despierta.
La cama adonde escurro mis homenajes
es donde desterramos la barrera de los trajes,
y es donde de algún modo su resolana
se adueña de mi lengua tan soberana.
Allí nos respiramos de diestra suerte,
allí nos cobijamos por si la muerte
allí yo le regalo mis estertores
y alli ella me devora con mil amores
cogiendo de mi sangre las frescas flores.
La cama donde anuda su pulpa suave
es esa donde yergue su cuello mi ave
y aquélla adonde estira su claro modo
amándome de cerca y mordiendo todo.
Su cama multiplica me envergadura
que es llave con la que abro su opulenta sabrosura,
que es fuego con el que echo su frío afuera
y anido su gemido cuando lo quiera.
Viniendo de tan lejos estoy tan hondo,
tan cerca de su dentro y tan al fondo,
tan ávido y completo tan estrujado,
tan posesivo y pleno tan aplicado
que cuando el nuevo día se asoma me alza
remDesangrado, desangrado, desangrado
desanfam DOgrado.